ONÍRICA SEMANA SANTA

Todavía resuena en mis oídos la violencia con la que tambores y bombos ensangrentados son castigados, sonidos lejanos y diluidos junto a imágenes borrosas de figuras policromadas, de lo que una vez, en mi niñez, fueran representaciones casi ciertas de una fe, que hoy intuyo desaparecida.

Todo lo que la semana santa representaba, parece haber pasado a un plano onírico, lejano e irreal, que ha dejado en mi retina una estela de luces y colores difusas, sin un foco sobre el que detenerme, sin un objeto claro que destacar, con visiones continuas de unos segundos de luz superpuestos.

“SEMANA SANTA, ONÍRICA E IRREAL”.

  
B O L E T I N