Cantabria – Verano 2014

Tierra de contrastes y ambivalencias que se mueve en la temporada estival entre “mar y montaña”, “sol y lluvia”, “foráneos y lugareños”, que no nos deja indiferentes ante la belleza de sus paisajes y el embrujo del mar.

Gran parte de estos días mi mirada ha estado de frente al mar, grabando en mi interior la atracción que éste ejerce. Siempre se traduce en una explosión de vida, excitando cada uno de los sentidos con sus vivos colores, su olor vitalizante, su intenso sabor a salitre, el fuerte rugir de las olas y su agradable sensación de frescor en cada poro de la piel.

Vivir de cara al mar es una de las experiencias más gratificantes que esta vida nos depara, creo que podría pasar aquí el resto de mi vida.

  
B O L E T I N