Tiempo de reflexión

Los tiempos están convulsos y mis ideas también. Escucho hasta la saciedad, a los que poseen la suerte de tener siempre su pensamiento en positivo, que las épocas de crisis son buenas, ayudan a precipitar los cambios y ayudan a surgir y desarrollar las oportunidades.

Supongo que las crisis no se deben plantear solo como económicas sino de todo tipo, incluidas las intelectuales. Llega un momento en que hay que afrontar cambios, dejando atrás todo aquello que no nos aporta nada, eliminando las rutinas que cada día nos complacen y nos hacen la vida más cómoda y a la vez más aburrida.

Después de abandonar el mundo de los reportajes de fotografía social por falta de motivación, por exceso de trabajo, por honestidad con otros compañeros fotógrafos, que se ganan la vida exclusivamente con ello, o por otras razonas que no he llegado a analizar, he deambulado por un sendero fotográfico, perdido, sin unas motivaciones claras, pero con la convicción que lo que me gusta es hacer fotografía, por puro placer, sin plantearlo como una forma de sustento vital.

Tras pasar por un período de apatía, seguido por una excitación interior, para terminar con una cierta calma apacible en lo que a fotografía se refiere y retomada la pasión y el gusto por la image, los proyectos fotográficos van viendo la luz en mi cabeza, de una forma más madura y con un fin en si mismos.

Todas las vivencias de las que somos participes nos acompañan durante la vida, conformando lo que somos. Todos los caminos son de ida y vuelta, todas las escaleras de subida y bajada. Lo único que hay que tener en cuenta en este recorrido es no tener miedo de lo nuevo, sino ilusión por descubrir lo que nos espera.

Yo vuelvo a estar preparado para continuar recorriendo mi camino fotográfico, enriquecido por las nuevas amistades surgidas de entre grandes profesionales de la fotografía, mi experiencia en el trato con personas con una historia que contar, con una visión más clara de lo que me gusta en fotografía y con un conocimiento más profundo de mi forma de mirar y contar lo que veo.

Si eso es lo que se llama crecimiento personal, estos años me han ayudado a “crecer”, aunque sea unos centímetros y mirar la vida con otra  perspectiva.

  
B O L E T I N