FUEGO – CURIOSIDAD

Los humanos somos curiosos por naturaleza, desde que nacemos comenzamos a descubrir el mundo gracias a esta curiosidad impresa en nuestros genes. Ante cualquier acontecimiento excepcional nos arremolinamos en torno al suceso para saber, preguntar y obtener la información que sacie nuestro interés.

Quizás por esos tengan tanto tirón los mal llamados programas del corazón, porque tienen de todo menos “buen corazón”. Despellejar y entrar en lo más hondo de las miserias de los demás, para rebuscar y sacar a la luz, a modo de escarnio público las bajezas ocultas, cuanto más tétricas mejor, parece ser el deporte nacional en televisión de los últimos tiempos, por lo menos los que más audiencia reportan.

Parece ser más gratificante criticar al vecino y esconder nuestra propia vida, a nuestros ojos y al de los demás.

Pero la curiosidad en si es positiva, bien dirigida nos ha llevado, desde nuestros más remotos antepasados, a descubrir lo que hoy somos y a guiarnos hacia los descubrimientos que están por venir.

Sigamos siendo curiosos de forma positiva, es el motor que nos mueve hacia adelante como sociedad y como individuo.

Yo seguiré parándome ante el camión de bomberos, en plena calle tantas noches de verano como se me planteen, para satisfacer al niño curioso que llevo dentro.

  
B O L E T I N