Cerrando un ciclo

Como cada año el verano cierra un ciclo, las actividades extra-escolares tocan a su fin y como broche final nos quedan los festivales donde los niños demuestran, con mayor o menor acierto, lo que han aprendido durante todo el año.

Son momentos de nervios, tensión y preparativos para que todo esté a punto antes de la representación final.

Los instantes de preparativos y maquillajes son los más atractivos para niñas de 4 y 5 años, que comienzan a vislumbrar lo que será, en no demasiado tiempo, su despertar a la pre-adolescencia.

Lo más importante en su formación, además de un adecuado desarrollo físico a través del baile, es el afianzamiento en su personalidad y afrontar situaciones de estrés de una forma natural, porque quién no ha pasado miedo, incluso pánico sobre un escenario ante 500 personas mirándote atentamente???, que levante la mano. Todo ello de una forma natural, a través del juego y el ritmo.

Estos festivales, hay que reconocer que también son una fuente de ingresos para las academias privadas que los llevan a cabo, así que como en todo negocio hay ciertos aspectos que se monopolizan, y como no podía ser de otra forma es la fotografía, por lo que en cada entrada que adquieres reza la leyenda de prohibido cámaras y todo dispositivo susceptible de grabación, así que a los familiares, si quieren el recuerdo de su niño/a dejándose la piel en la actuación no queda otro remedio que “pasar por caja” y comprar la imagen de fotógrafo profesional oficial acreditado para el evento. Que no me parece mal, todos tenemos que ganarnos la vida, pero si que sería un detalle que en un momento, al final de cada actuación, hubiera un instante de “barra libre” para la fotografía familiar, que no creo que eso merme demasiado la mínima o incluso nula compra de fotografías oficiales; pero esto es otro capítulo.

 

  
B O L E T I N