Autos de choque

Qué eran unas fiestas estivales sin sus “autos de choque”.

Antaño lugar de encuentro adolescente, donde escuchábamos las canciones de moda una y otra vez, mientras intentábamos “seducir” al amor del verano, “tontear” con el amor del verano a base de leves toques con nuestro “flamante vehículo” impulsado por la electricidad que provocaba esas chispas en la percha y que por edad era lo único que nos estaba permitido conducir.

Miradas cómplices, acercamientos furtivos, para sentir ese cosquilleo en el estómago, que nos hacia ver la vida como un verano eterno, lleno de emociones todavía por descubrir.

Y yo me pregunto, en el año 2012, ¿seguirán sintiendo lo mismo las nuevas generaciones?. CREO QUE NO!!!!

  
B O L E T I N