

Todos tenemos recuerdos visuales de innumerables sensaciones, almacenados en alguna parte de nuestro cerebro, escondidos y asimilados esperando a ser evocados.
Nuestras fotografías deben ser el catalizador que permita que afloren la sensación de quienes las observan. Para cada individuo que se asome a nuestro trabajo, esta percepción desencadenará una sensación diferente, incontrolable e inconsciente.
El color elegido para cada toma será fundamental con aquello que queramos transmitir.
Toda la serie está dirigida hacia una evocación de las agradables y cálidas tardes de verano de mi niñez, donde lo más importante era disfrutar del tiempo sin obligaciones, con largos paseos por el campo, a las afueras del pueblo en el que veraneaba, donde nada tenia tanta importancia como descubrir nuestro entorno.
Pero seguro que a cada uno de los que paséis por aquí os dirá algo distinto, incluida la indiferencia. Si tenéis algo que decir, encantado de recibir vuestras SENSACIONES.
Algunas tomas originales y su procesado aquí.


























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