El componente afectivo del color

 

Todos tenemos recuerdos visuales de innumerables sensaciones, almacenados en alguna parte de nuestro cerebro, escondidos y asimilados esperando a ser evocados.

Nuestras fotografías deben ser el catalizador que permita que afloren la sensación de quienes las observan. Para cada individuo que se asome a nuestro trabajo, esta percepción desencadenará una sensación diferente, incontrolable e inconsciente.

El color elegido para cada toma será fundamental con aquello que queramos transmitir.

Toda la serie está dirigida hacia una evocación de las agradables y cálidas tardes de verano de mi niñez, donde lo más importante era disfrutar del tiempo sin obligaciones, con largos paseos por el campo, a las afueras del pueblo en el que veraneaba, donde nada tenia tanta importancia como descubrir nuestro entorno.

Pero seguro que a cada uno de los que paséis por aquí os dirá algo distinto, incluida la indiferencia. Si tenéis algo que decir, encantado de recibir vuestras SENSACIONES.

Algunas tomas originales y su procesado aquí.

 

  
  • Lara - Muy conseguido!… me lleva a donde pasaba yo los veranos y un Caracol o una tela de araña me servían para pasar la tarde… También influye la carretera a su paso por Valverde, (no estoy segura pero casi) que es por donde yo voy a mi pueblo… Me recuerdo preguntando: ¿Papa, cuanto falta?
    Gracias por las sensaciones!
    Besos
    LaraReplyCancel

B O L E T I N