Una parada, 5 minutos, otras vidas…

Cada día que pasa intento salir del aislamiento en el que vivimos. La sociedad ha cambiado, según dicen, es más global, pero solo en términos tecnológicos. Tenemos miles de “amigos” en las redes sociales, tan de moda en estos tiempos, pero en realidad ¿qué conocemos de ellos?, en la mayoría de los casos ni sus caras. No ha existido un contacto físico, no nos hemos “tocado” y eso nos está llevando a perder los valores sociales que tan buenos son para nuestras relaciones. Los bebés, desde el primer instante de vida, necesitan el contacto, las caricias, si les privamos de ellas no se desarrollan afectivamente de forma apropiada.

A los adultos nos ocurre lo mismo, cada día perdemos la oportunidad de “tocar” al semejante, centrándonos más en ver y contestar de forma compulsiva e irracional a todos esos mensajes de desconocido, que a cada momento inundan nuestros perfiles, en cada unos de las tantas redes sociales a las que pertenecemos.

Si de verdad salimos al mundo, con ganas de conocernos, debemos saber observar y reflexionar. Detrás de cada persona hay una historia, que no conocemos, pero que sin duda es apasionante, con sus penas y sus alegrías, con sus éxitos y sus frustraciones, en definitiva, todo lo que conforma una vida diferente a la nuestra. Si conseguimos eso, conseguiremos avanzar hacia una verdadera globalización.

Una parada en un área de servicio cualquiera, nos da la oportunidad de ver lo que hay alrededor y sobre todo de fijarnos en nuestros semejantes, “esos” que conviven con nosotros, aunque a veces lo olvidemos, en este trozo de arena y agua, llamado Tierra.

Mira, escucha, siente y conéctate al mundo.

  
B O L E T I N